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Ego, yo y Súper yo

Bases teóricas del psicoanálisis de Freud, terapias humanistas y psicodinámicas. Lo que ellos no te cuentan.

Dentro de tu cabeza no cabe tanta gente

1. Las tres voces en tu cabeza

Quizá, la teoría mental de Freud sobre las tres personalidades en cada mente sea una de las más conocidas, extendidas y utilizadas por la población general para la explicación y comprensión de los procesos mentales.

Se trata de tres aparatos psíquicos (Ego, Yo y Súper Yo1) que se pelean entre ellos para conseguir cada uno prevalecer sobre los otros y provocar un comportamiento más «salvaje» o «civilizado«.

Hay que aclarar que Freud no era ningún incapaz. Demostró mucha perspicacia y capacidad de observación en su trabajo. La pega que se le puede poner es que tenía un pequeño problema con el método científico2,3… Que no lo aplicaba, básicamente.

Eso no quita que fue un autor tremendamente prolífico y describió muchas teorías que pueden sonar factibles y que, de hecho, en determinados detalles incluso coinciden con procesos reales.

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No he sido capaz de encontrar la fuente 🙁

Esta coincidencia ocurre porque lo qué él definía muchas veces captaba matices de lo que los psicólogos llamamos constructos.

Esto es: la mente percibe sensaciones, las compara con lo que sabe y las integra4 (o sea, las va relacionando unas con otras) hasta llegar a pensamientos tan abstractos como la «responsabilidad» o la «autoestima».

Tim And Eric Mind Blown GIF

Pero, en cualquier caso, no hay una vía neuronal de autoestima en el cerebro. La mente trabaja con significados complejos que se construyen ladrillo a ladrillo sobre procesos relativamente simples (activación e inhibición de conexiones).

Así que, en definitiva, esos conceptos abstractos son colecciones de significados que nosotros le damos a determinadas acciones, no procesos inamovibles de naturaleza humana.

dirty mind minds GIFPor ello, debemos ser tan estrictos en comprender de dónde sacamos los constructos (como la responsabilidad), qué pruebas tenemos de que eso es lo que dice que es, y qué importancia tiene en las personas.

Ego y Súper Yo son dos constructos que tratan de explicar la dificultad en tomar decisiones por distintas opciones satisfactorias. El problema es que no están bien definidos y eso interfiere con un entendimiento real y preciso de lo que la mente es y hace.

2. ¿Dónde está el fallo?

Freud (y otro enorme número de autores posteriores menos famosos), por aquello de no terminar de llevarse bien con la metodología científica, se permitían licencias casi literarias o explicaciones basadas en creencias personales.

Pero la realidad es que los procesos mentales tienen poco de metafóricos. Las explicaciones literarias son atractivas, emocionales y, por supuesto, similares. Y esto ocurre porque las personas tendemos, con nuestra percepción del mundo, a integrar conocimiento y a darle un significado. Así que también tendemos a encontrar elementos relacionados que pueden solucionar el problema de “no entender”.

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Sin embargo este proceso no es infalible, ante la falta de información se producen sesgos que distorsionan la realidad. Por ejemplo, decir que una cascada es como una explosión de furia es algo que todo el mundo puede llegar a entender: la percepción de fuerza incontenible, el descontrol, la intensidad del torrente… Sin embargo, apreciando específicamente los detalles, cualquier persona puede entender perfectamente que una cascada difiere más de un comportamiento humano de lo que coincide.

Afinando mucho más el foco, el problema surge cuando la dificultad para tomar una decisión se compara con la escena en la que dos voces te dicen que hagas cosas diferentes.

Esta metáfora es tan cercana a la sensación que puede llegar a hacernos pensar que en realidad es así. Mi Ego diciéndome que no me deje avasallar por la otra personas, ¡Y de hecho yo no quiero dejarme avasallar por ellas! “Tiene que ser verdad”.

Pero no lo es. 

La explicación es errónea como erróneo es el desarrollo de pseudoterapias “psicológicas” basadas en ella. El mundo no es literatura, los detalles importan.

3. Responsabilidad individual

Otra de las opciones posibles por las que esta teoría puede haber llegado a ser tan popular, además de la que decíamos sobre las similitudes literarias, es el efecto que puede tener sobre la asunción de responsabilidad.

Y es que sabemos que las personas no siempre actúan para conseguir el máximo beneficio en sus acciones5, o no siempre analizan con total frialdad6  sus vidas.

Y también sabemos que en ocasiones que haya “un señor dentro de mi cabeza que me tienta a actuar así” es una forma de eliminar responsabilidad individual7, de quitarme un peso que en realidad sólo recae en mí.

Es una forma de eliminar la disonancia, o conflicto moral, que me genera malestar. Así que me permite evitar esa sensación con mucha facilidad8-11(pero no tan buen pronóstico).

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@carlosvelo.ps (enlace en la imagen)

Por supuesto, no es la única forma de echar balones fuera: hay quien culpa a sus padres por el «apego» que mostraron, quien culpa a la sociedad, o a la falta de efecto de la mediación, por ejemplo. Todas ellas muy comunes.

Hay que aclarar que yo no digo que todo ello no sea relevante en alguna medida, digo que cuando deja de ser parte del análisis y se convierte en una excusa, estamos ante un problema.

Ante todo, decisiones conscientes y afrontamiento activo.

4. Información fiable

La mente no es un conjunto de varios compartimentos que luchan entre sí. No hay conductas de mi personalidad animal que luchan con mi personalidad civilizada, la cual me reprime y me hace sufrir sin que me dé cuenta. 

La mente es un todo. Todas las reacciones son adultas y todas las reacciones son infantiles. Achacar una respuesta a un tipo de personalidad “madura”, “adulta” o “responsable” implica una evaluación moral, que cambia entre personas seguramente se encuentre con diferencias de opinión.

Otra cosa sería hablar de la capacidad de autocontrol. Pero eso es otro tema.

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Tu cabeza no es "Aquí no hay quien viva"

Los adultos también comemos y queremos tener sexo sin ser por ello menos adultos, y los niños también cumplen normas sociales en la mesa y se aguantan las ganas de ir al baño, sin ser por ello menos niños.

Nick Chatter, en su libro The mind is flat12, nos cuenta cómo no hay ninguna prueba científica actual que apoye la existencia de procesos emocionales o de pensamiento subconscientes que afecten a las decisiones conscientes.

Explica cómo cada ciclo de pensamiento implica la activación conjunta de redes neurales que encajan diferentes informaciones sobre un mismo elemento: unifican, validan y aprenden.

pinky and the brain cat scan GIFSi esas redes tuviesen dos propósitos diferentes al mismo tiempo, la información se volvería confusa, errática y sin sentido; deben tener un mismo propósito para hacer un todo comprensible, y, tras él, comenzar de nuevo el proceso con otro propósito distinto.

Nunca a la vez.

 

Estos son relativos a la regulación de los órganos físicos, acciones motoras o recepción de sensaciones que tienen funciones tan específicas que no requieren el desarrollo independiente de pensamientos y emociones. ¡Y aun así se ven afectados por la falta de atención!

Existen, como describe describe Nick Chatter, ciertos comportamientos preconscientes, o sea, de circuitos neuronales que no requieren integración verbalizable (consciencia).

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Aunque sale la firma, no encontré la fuente 🙁
 No sólo no hay pruebas de que la mente humana tenga varias capas de pensamiento que funcionan a la vez, sino, además, que lo que sabemos apunta a todo lo contrario.

5. Conclusiones

No tengo tres señores «abuelo, padre e hijo» dentro de mi cabeza luchando entre sí. Tengo una mente desarrollada a partir de unas vivencias, con unas creencias que median de forma paralela, se retroalimentan y generan un resultado: YO.

Las personas no luchamos, elegimos. Elegir comer o tener sexo puede ser una decisión tan adulta como elegir trabajar. No soy más ni menos que YO, ni por encima ni por debajo. Todo YO es igual de humano, y todo YO es susceptible de cambio, por primario o elevado que sea.

Toma decisiones, disfruta de lo positivo y asume lo negativo, entiende que eres tú el que lo ha hecho y que ese poder está en tu mano, no en el de ningún ser incorpóreo dentro de tu mente.

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6. Referencias

  1. Hartmann, H. (1950). Comments on the psychoanalytic theory of the ego. The psychoanalytic study of the child, 5(1), 74-96.
  2. Eysenck, H. J. (1952). The effects of psychotherapy: an evaluation. Journal of Consulting Psychology, 16(5), 319-324.
  3. Meyer, S. (2012) “Psychopathology of everyday life: A critical review of Dr. Sigmund Freud’s Theories”, The Journal of Abnormal Psychology, Vol 11(1), 23-47.Extra: Santamaría, C.; Fumero, A. (2008) El psicoanálisis, ¡vaya timo! Ed. Laetoli.
  4. Beauchamp, M. S., Argall, B. D., Bodurka, J., Duyn, J. H., & Martin, A. (2004). Unraveling multisensory integration: patchy organization within human STS multisensory cortex. Nature neuroscience, 7(11), 1190.
  5. Simon, H. A. (1997). Models of bounded rationality: Empirically grounded economic reason (Vol. 3). MIT press.
  6. Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Macmillan.
  7. Abramson, L. Y., Seligman, M. E., & Teasdale, J. D. (1978). Learned helplessness in humans: Critique and reformulation. Journal of abnormal psychology, 87(1), 49.
  8. Festinger, L. (1957). A theory of cognitive dissonance. Evanston, IL: Row, Peterson.
  9. Festinger, L.(1964). Conflict, decision, and dissonance. Stanford, CA: Stanford University Press.
  10. Gerard, HB, & White, GL (1983). Post-decisional reevaluation of choice alternatives. Personality and Social Psychology Bulletin, 9, 365-369.
  11. Bandura, A. (2002). Selective moral disengagement in the exercise of moral agency. Journal of moral education, 31(2), 101-119.
  12. Nick Chater (2018) “The mind is flat.” Yale University Press.

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